Práctica 3: Proyecto Web 2.0
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G-9 / Universidad de Extremadura

lunes, 13 de mayo de 2013

Magia roja en Montmeló


Fernando partía quinto y en esa posición siguió en la primera curva. Parecía que no, pero... llegó la tercera curva. Rosberg mantenía su primera plaza con Vettel cerca, tercero Hamilton y cuarto Raikkonen cuando Alonso sacó el conejo de la chistera y se inventó un adelantamiento doble a Lewis y Kimi que hizo pequeños al Mercedes y al Lotus y metió el miedo en el cuerpo de Vettel y su Red Bull morado. La maniobra queda ya en la memoria del buen aficionado, por fuera, maestro astur.
Entonces entró en la partida de ajedrez que son a veces las carreras la estrategia de Ferrari, impecable ayer. Alonso entra una vuelta antes que Seb y Nico y eso le vale para salir justo por delante de su enemigo íntimo y poder, dos vueltas después, destrozar en pista al de Mercedes. En la vuelta doce más uno ya era líder. Y en ese momentos recordé la rabia en los ojos de este hombre después de perder por un problema con el alerón en Bahrain, ese instante exacto en el que empezó a ganar este gran premio en nuestro país. Aún quedaba un mundo y más. Pero el guión que Alonso había escrito el día anterior en la rueda de prensa se estaba materializando con fidelidad. Ahora tenía aire limpio delante, sólo el polen que flotaba en Montmeló podía molestarle, pero no tiene alergia primaveral Fernando. No lo parece. Y comenzó a volar en rojo.
Tras la segunda parada llevaba casi diez segundos a Massa, extraordinaria carrera la del brasileño, 17 a Vettel y 19 a Raikkonen. La cosa iba bien. Pero después Kimi paso al tricampeón de Red Bull y empezó a volar. Con un coche capaz de hacer una parada menos, el finlandés era el gran peligro. Pero cuando a los dos les quedaba sólo una visita a boxes por hacer, el español pasó a Raikkonen por segunda vez en pista y se fue a por el sueño que buscaba desde su triunfo en Barcelona en 2006 con Renault. Y de nuevo rodó lo más rápido que pudo incluso con un neumático pinchado que perdía aire poco a poco, pero entonces llegó la cuarta parada por tres del hombre de hielo para vencer la carrera nueve segundos por delante de Kimi, 26 sobre su compañero Massa y 38 le metió a Vettel. Increíble. Pero cierto. ¿Magia? Quizá. O trabajo bien hecho. Alonso es tercero ahora, a 17 puntos de Sebastian, que sigue líder.
Pero el futuro se ve ya distinto. Y es que esta vez Ferrari lo hizo todo bien: la estrategia, la competitividad del coche, incluso Massa terminó por delante de Vettel. Porque a Alonso se le supone el resto, incluso la bondad de dar las gracias por venir a que les haga felices a aquéllos que necesitan felicidad. Gracias Fernando.

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